MICHAELANGELO BARNEZ http://michaelangelobarnez.lacoctelera.net VIVIR UN DIA CADA DIA/ TRABAJO PROTEGIDO POR COPY RIGHT/UNDER COPY RIGHTS LAW es-es Cultura Tecnología the-shaker v0.1. More on http://www.the-shaker.com La frontera http://michaelangelobarnez.lacoctelera.net/post/2012/02/17/la-frontera 2012-02-17T01:53:54+00:00 Estaba al frente de un gran alambrado, abarrotado de gente que buscaba la forma de ver y encontrar a sus familiares, amigos o conocidos del otro lado de esta, sin poder hacer nada por trasponer dicha inmensa barrera. Y yo no era la excepción de esa preocupación en ese mar de gente de identidad étnica multicultural. Sí, allí estaban gentes de todas las edades y géneros, procedentes de todas las culturas que yo conocía en ellos, o adivinaba reconocer, por sus vestimentas, apariencias raciales e idiomas, todos con un solo denominador común dibujado en sus rostros: La desesperación por transponer la barrera o comunicarse con los suyos.
Era tanto el tumulto y el frenesí de la gente que me era imposible acercarme al alambrado, así que decidí alejarme un poco para así buscar algún claro, por donde poder escurrirme y acercarme hasta aquella muralla de alambre.
Cuando me alejé un poco más de veinte metros de distancia del gentío pude ver mejor el panorama... y lo que vi, me asombró. En realidad, las características ya descritas no cambiaban, solo que fui más consciente de su magnitud. A mi izquierda y derecha, el mar de gente agolpada contra la cerca no tenía fin. Y cuando levanté mi rostro para ver la altura de la valla, esperé encontrar alambres enrollados con púas en su tope, pero no fue así. En realidad, no pude ver la parte más alta porque esta se perdía en un cielo nublado, que supuse que era una mezcla de la neblina del campo y el denso humor de la gente en este cálido día.
Entonces me alejé un poco más y más... y caí sentado sobre el engramado de ese inmenso campo. No sé, creo que mi mirada abarcaba la distancia de varios kilómetros en ambos lados a pesar de sus ondulaciones, y lo que vi me golpeó el corazón: en realidad... era lo mismo que ya había visto, pero en otra magnitud. Había allí... ¿millones de personas? Sí, porque la fila de gente se perdía a la distancia de aquella sinuosa pradera.
También vi que había mucha gente que se alejaba; cabizbajos muchos, aunque otros demostraban tranquilidad o alegría al alejarse. Pero la multitud no disminuía ya que otro tanto continuaba llegando.
"¿Señor, pudo acercarse al alambrado?" Pregunté inocentemente a quien se retiraba y pasaba por mi lado.
"Sí... Vi a mi familia y pude decirle adiós. Ahora estoy tranquilo, ya puedo irme, no hay forma de cruzar esta frontera."
"¿Pero, no lo va intentar?" le pregunté con el ánimo de incluirme en la aventura.
"Ya lo hice, señor. Estoy aquí más de un año. Se ve que Ud. Recién llega".
"Sí, y ni siquiera me he podido acercar al alambrado. ¿Es posible ver a los familiares?"
"Si te apuras, sí, porque ellos también se alejan... a vivir sus vidas."
Entonces el hombre se marchó.
"Tengo que lograr acercarme", me dije a mi mismo tomando una resolución, al momento que me ponía de pie, y me dirigí resueltamente al gentío que se apretujaba contra la malla metálica.
No sé como lo logré, después de abrirme paso entre el asfixiante tumulto de desesperados, pero lo logré.
"¿Wow, que es esto?" me pregunté extrañado cuando estuve pegado al alambrado. Realmente no sé cómo explicarlo, pero la malla era aparentemente metálica, solida. Sin embargo no lo podía tocar ya que se desvanecía ante mi intento, aunque si lograba retenerme al intentar querer cruzarlo. Lo máximo que pude hacer allí fue estirar los brazos, e inclusive las piernas, a través del alambrado ya que no me lo impedía, pero dar un paso adelante me fue imposible... Aun así, hice innumerable intentos hasta que me di cuenta que era en vano continuar con el esfuerzo.
"¿Estarán usando barreras de campos electromagnéticos? Mmm... No sabía que la tecnología ya la había hecho realidad". Me dije dándome una explicación.
Miré a mis costados y en ambos casos vi como la gente alargaba sus manos por tocar a los suyos, entre sollozos, para luego irse. Aunque otros se quedaban y continuaban con la tortura de verlos sin poder hacer más.
Luego miré hacia adelante, en busca de los míos... y no vi a nadie que pudiera reconocer en medio de un gentío que se acercaba y alejaba para luego desaparecer en la bruma ya que la visión era muy borrosa por la neblina circundante.
Allí me quedé un día, el otro y el siguiente, y así perdí la cuenta del tiempo. Hasta que, un día, una ráfaga de viento aclaró la visión y pude ver a un niño muy pequeño, de poco más de un año, caminando cerca de la malla metálica:
"Mi nieto!" exclamé, y él me miró.
En su rostro pude ver sus ojos de alegría porque me reconoció, pero solo atinó a balbucear algunas palabras ininteligible.
Fue cuando su padre, es decir mi hijo, se acercó, lo cargó y se lo llevó, mientras le decía: "Es hora de almorzar, hijo".
Increíblemente fue suficiente lo que vi y oí para sentirme reconfortado de mi desgracia de no poder estar allí, con ellos, y recién me di cuenta del límite del limbo en que me encontraba. Y con la esperanza de esperarlos allí el día cuando alguno de ellos cruce la frontera, me alejé a hacer mi propia vida.

]]>
http://michaelangelobarnez.lacoctelera.net/post/2012/02/17/la-frontera#comentarios
Así como Yanacocha quiere... Conga no va! http://michaelangelobarnez.lacoctelera.net/post/2012/02/13/asi-como-yanacocha-quiere-conga-va 2012-02-13T16:53:33+00:00

Conservemos el ambiente, seamos solidarios con quienes lo hacen en cada lugar del planeta.

]]>
http://michaelangelobarnez.lacoctelera.net/post/2012/02/13/asi-como-yanacocha-quiere-conga-va#comentarios
Una noche lluviosa de concepción… http://michaelangelobarnez.lacoctelera.net/post/2012/01/26/una-noche-lluviosa-concepcion 2012-01-26T03:25:34+00:00

Hola, mi nombre es Albert y les quiero contar una increíble historia...
Eran las 08.15 del viernes de una noche lluviosa. Me había detenido en una estación 7-Eleven de gas, en mi camino a la ciudad de Brentwood desde Long Beach, antes de entrar al Freeway. Allí, además de llenar el tanque, compré unas golosinas, chips, dips, vino y cervezas. Una vez de regreso al volante enrumbé con dirección al norte, a ver a mi amada, Brenda.
Con Brenda, una cirujana plástica de 35 años, alta, de cuerpo bien formado por la cultura de la dieta y los ejercicios matutinos; de rostro sensual, fino y simétrico, acorde con su profesión; de cabellos marrones y ojos verdes; y con una piel ligeramente bronceada y bien cuidada, habíamos empezado una relación hacía ya un poco más de un año, luego de haberme solucionado un terrible problema de pequeñez viril, que lamentablemente no pudo salvar mi primer matrimonio, porque amor y respeto ya habían desaparecido de esa relación. Brenda también era divorciada, de su marido y socio de la clínica plástica que ambos dirigían; porque él, definitivamente, no quería tener hijos, y ella sentía que pronto sería físicamente incapaz de tenerlos... y los quería, al extremo de llegar al divorcio.
De esa manera, ambos confluimos en el mismo mar de la soledad desde diferentes vertientes del fracaso amatorio, factor que no hubiera sido suficiente para que empezáramos una relación, si no nos hubiéramos gustado desde un principio, cuando nos vimos en su consultorio, restringidos por un compromiso conyugal que debíamos respetar. Gusto que se desbordó cuando ya nada se interpuso entre nosotros. Así nació, poco a poco, este sentimiento compartido.
Las fiestas y las celebraciones de los "viernes de corrupción" ya habían quedado atrás en la relación que estábamos construyendo, y si no vivíamos junto aún era porque simplemente queríamos conservar nuestra independencia hasta el momento definitivo, y además porque Brenda quería esperar la boda para inaugurar la casa que ya teníamos lista. ¿Y el sexo, también esperó? No, en absoluto. Eso lo hicimos desde el primer momento que estuvimos informalmente libres y después de unos abrazos y besos, ya sea en su departamento, en el mío o en algún hotel cuando salíamos fuera de la ciudad los fines de semana... Sin embargo, ella se cuidó de no quedar embarazada todo ese tiempo, hasta estar segura de que yo sería su hombre de toda la vida y un buen padre de sus genes, heredados y compartidos en un nuevo ser. Por eso, sexo, boda, matrimonio no eran prerrequisitos para una vida familiar compartida... y ella lo sabía. Por eso, esa mañana me había llamado a mi oficina.
"Sí, Albert. Estoy lista, quiero concebirlo esta noche".
Mientras conducía por la vía libre, muchos recuerdos vinieron a mi mente. Recordé mis fallidos esfuerzos por embarazar a la mujer de mi primer matrimonio, y la subsiguiente secuela de pleitos y frustraciones por mí pequeñez física y, consecuentemente, la depresión extrema de perder toda posibilidad de erección ante ella. Trauma sicológico que ni el Viagra lo solucionó, porque el problema ya no era físico sino mental. "Tiene que operarse... -me dijo el psicoterapeuta que me trató, y añadió-... es la raíz de todos sus males. Con un órgano de tres pulgadas serás muy infeliz el resto de tu vida, pero, afortunadamente, ahora existe la cura." Y me envió a ver un cirujano plástico: Brenda. Ella, gracias a su pericia quirúrgica, solucionó el detalle físico añadiendo 6 más de los pocos que tenía. "¿No será demasiado, Doctora?" Le dije cuando hablamos en la consulta previa a la operación. "No. Nunca es demasiado, pero te aconsejo prudencia y cuidado en tus relaciones. El tamaño es importante para la fecundación, pero no es todo, porque para el goce existen muchas otras formas de lograrlo". Luego, meses más tarde, ella me arregló el corazón y mi orgullo propio también con una ternura que devino en amor verdadero.
También vino a mi mente la responsabilidad que iba a asumir. Un matrimonio en sí, lo podía romper cuando me viniera en gana, es un decir, repartir los bienes adquiridos y luego marcharme. Pero el procrear a un nuevo ser de mi propia sangre y carne era algo abismalmente diferente. Que, una vez creado, pensaba, jamás podría retirar mis genes de él o ella, y, consecuentemente, la responsabilidad de su crianza, educación... y el amor, en ese proceso. Claro está que esto se cumple si es que, como padre, era un ser humano... o animal, porque ni estos abandonan a sus crías.
Sin embargo, esta responsabilidad no me abrumó en absoluto, sino muy por el contrario, me hizo ver la vida en una perspectiva de un futuro mejor. Sí, realmente nunca había hecho el amor de una manera racional; es decir, consciente y deliberadamente para procrear, a excepción del traumático momento que ya les conté, sino simplemente llevado por la pasión del momento y el puro placer... al menos, el mío. ¿Y los orgasmos de mi pareja de turno? Mmm... No me cabe la menor duda que muchos fueron fingidos, sin contar los que conseguí por otras mañas y artilugios, si es que me lo permitían, porque de duro y durar no era de menguar.
Luego pensé en Brenda, y la imaginé como la pareja que completaba mi vida. La vi perdiendo su delicada figura en unos meses debido al embarazo. Y la valoré en otra dimensión, algo que nunca había hecho con nadie, y era por la manera tan especial de decirme: "Te amo", al estar dispuesta a crear algo mío muy dentro de ella. Sí, la amaba y estaba seguro que ella también me correspondía.
El letreo de: "Salida a Brentwood... a 1/2 milla", me hizo ser más consciente de la conducción de mi camioneta. Giré a la derecha para salir del Freeway, pero la pista mojada por la primera intensa lluvia de la estación de invierno estaba muy resbalosa e hizo que mi vehículo patinara como un trompo, chocara contra el borde del alcantarillado y saliera del camino, para ir dando tumbos sobre el gramado de la rampa de salida, hasta que se detuvo.
"Oh, dios. Felizmente no me volqué, hubiera sido fatal." Dije, intentando encender el motor nuevamente... y feliz de la vida me fui a hacer el amor... y procrear a mi hijo.
"Un hombrecito, es un hombrecito...!!!" dijo la Dra. arropando al recién nacido, entregándoselo a la sufrida madre, mientras yo observaba en silencio desde un rincón de la sala de partos.
"Te llamarás como tu padre, Albert... -le dijo Brenda a su pequeño, y con lagrimas en los ojos añadió-... Él hubiera sido muy feliz de verte nacer y tenerte entre sus manos...".

]]>
http://michaelangelobarnez.lacoctelera.net/post/2012/01/26/una-noche-lluviosa-concepcion#comentarios
Miguel Ángel Burronotty http://michaelangelobarnez.lacoctelera.net/post/2012/01/16/miguel-ngel-burronotty 2012-01-16T18:44:17+00:00 Hola, mi nombre es Miguel Ángel Burronotty y por una estúpida razón, que creo que Uds. adivinarán, me puse a pintar. Dibujé muchas cosas siguiendo las escuelas que marcaron los grandes maestros, especialmente mi homónimo, pero que llegaron a ser nada porque siempre quise, como ellos, decir algo muy obvio.
Luego de un corto entrenamiento empecé a dibujar de verdad. Por eso hice el dibujo de un caballo a puro puntitos de colores que me gustó mucho, porque obviamente se veía como un caballo y no otra cosa.
Mi agente artístico lo miró y me dijo:
"Mmm... No sirve, esto ya lo hizo Paul Sinac... y un millón veces mejor."
"Damned..." murmuré como respuesta.
Días después, sin desanimarme, traté de inspirarme y hacer algo nuevo, pero el puntillismo, como un pájaro carpintero, seguía apuntillándome el cerebro. Así que, para variar, busqué un pincel más grueso y una espátula delgada, y dibujé, con trazos más grandes, un burro esta vez. Al borrico lo iba a plasmar en su máxima expresión artística XXX, pero mi falso pudor pudo más y no me lo permitió. Como sea, al terminar me limpié las manos, los pinceles y las espátulas con un trapo del sobrante de un lienzo, y contemplé mi obra de arte: el bendito Burro.
Cuando llegó mi agente lo miró de orejas al rabo, y me dijo tímidamente, rascándose la barbilla:
"¿Autorretrato...?"
"Fuck you!!!" le respondí.
"Mira, Miguel Ángel... -empezó a decirme el agente, haciendo un gran esfuerzo en pronunciar mi nombre sin insultar al Maestro-... Tienes que crear algo con estilo propio y no imitar a... -y, mirando al pobre burro, balbuceó el nombre de mi mentor de turno-... Monet... u otros".
Cuando el agente se marchó, cerré mi taller de pintura DE ARTE, y escribo "de arte" en mayúscula para que no se confundan y piensen que allí arreglo y pinto autos viejos o chocados, no, no, no. Bien, pero les decía que cuando se fue el H de P, quedé sumido en una depresión muy brava. Cerré mis ventanas y corrí las cortinas porque la luz del día me mortificaba, y así dormí cerca de tres días con sus noches sin poder diferenciarlas, hasta que me despercudí de la modorra y busqué otra solución a mi tristeza artística. Por eso salí a la calle y me fui directamente al bar de la esquina, cuyo rotulo a las justas decía: "Contra...tura" en donde se había desdibujado la silaba "cul", la que nunca arreglaron porque así la confundieron con la "na" y comenzaron a traer más clientes. Este era un antro etílico en donde se reúnen poetas, pintores, escultores y otras alimañas subversivas al aseo y parámetros de la urbanidad, para ahogarse mancomunadamente con el licor más barato y mortal, de sus desventuras creativas. Por una fuerza instintiva, que no comprendía ni me esforzaba en hacerlo, tenía el deseo de ahogarme con ellos también, a pesar de que el lugar en sí me repugnaba. Eso sí, antes de entrar a esta pocilga de artistas ajusté bien la hebilla de mi pantalón y el cierre de mi bragueta, porque allí, luego de unas copas, algunos susodichos se ponían muy afectuosos y, cambiando de arte, quería practicar el sodómico arte culinario o lingüístico... fuchi!!!
Al día siguiente desperté en mi cama sin saber cómo demonios había regresado, con un dolor de cabeza, la de arriba, y una fuerte presión en la de abajo. Entonces la conciencia me vino como un rayo y abrí los ojos pensando lo peor, y descubrí un bello rostro de mujer frente a mí, dormida, quien me tenía aun atrapado de mi brochita en su intento de devorarme, antes de quedarse dormida. ¿Dije mujer? Sí, pero no me constaba. Así que, con sospecha y cierta repulsión, me liberé de... ¿ella? y fui a constatarlo para salir de la duda, antes de bañarme con gasolina. Uf, pero lo que vi me agradó. No tanto por lo explicito y exquisito del panorama, sino porque la bella era realmente bellA.
Contento de haber despejado la repentina incógnita, me levanté y fui darme un baño de ducha fría, luego preparé café y huevos revueltos con papas fritas y chorizos.
Cuando estuvo todo listo, mi hermosa fémina se hizo presente en el comedor con el cabello aun húmedo del baño y totalmente desnuda, en un ambiente muy natural, que a mí me produjeron muchas ideas ¿pecaminosas? No, sino artística. Sí, allí, frente a mí estaba no solo la fuente de mi inspiración, sino mi modelo también.
Tan pronto terminamos el Brunch, dos vasos de vino y unos cigarros, yo estaba listo y ella adoptó todas las poses que le pedí, no, no en mi cama sino en el taller de pintura, desnuda y vestida, sumisamente a mis órdenes. Y yo, paleta y pincel en mano, rodeado de múltiples embases de pinturas oleo con los colores primarios, me puse mezclarlas en mi paleta y a pintar muchos lienzos de diversos tamaños y texturas.
Pinté como un loco, limpiando mis manos, mis brazos y mi cara manchados con los oleos, además de los pinceles y espátulas de diversos tamaños cada vez que quería mezclarlas para lograr un nuevo color y tonalidades. Así, extasiado por el licor de la adrenalina de la creatividad, pinté una mujer desnuda tendida sobre en un cómodo sofá que reposaba sus manos detrás de su cabeza. Hice otra a cubitos de colores acompañada de tres músicos. A otra la retorcí al lado de un reloj doblado colgando de la rama de un árbol. Otra más, la dibujé con el rostro asustado, con sus manos en ambas mejillas, cuando cruzaba un puente; muy parecida a la imagen distorsionada de un espejo malogrado. Finalmente, vestí a la modelo, le puse un collar de perlas y al dibujarla como un retrato, alargué su cuello.
No sé cuándo terminé de pintar, solo recuerdo que mi paroxismo creativo terminó en el vientre de ella... y quedé dormido.
Al día siguiente, mi adorable modelo se había marchado, no sin antes haber arreglado todo con un meticuloso aseo. Los envases de pinturas estaban en orden. Mis cuadros, iban de acuerdo al tamaño del lienzo, colocados del más grande al menor, mis pinceles y paletas muy limpios, e incluso, hasta el trapo de limpieza estaba en un caballete.
Cuando mi agente llegó, se paseo por el taller parándose frente a cada cuadro de pintura para observarlo detenidamente, mientras yo aguardaba como araña colgada de la cúpula de la Sixtina.
"Este no sirve... Goya ya lo hizo. Este tampoco... Picasso ya lo hizo. Este, menos... Dalí ya lo hizo. Este... luce como una extraterrestre asustada... Mmm, ya lo hizo Munch".
El bendito agente sabía bien su trabajo o mis trabajos era más obvio que perra en celo. Pero aun quedaba lo que yo consideraba mi obra monumental: la mujer del collar y el cuello largo.
"Mmm... -le escuché susurrar al agente, y pensé que era el sonido del aprecio, pero cruelmente dijo-... Este, este... es un Modigliani, Miguel Ángel, por favor..."
El agente iba a continuar hablando, despotricando de mi creación artística, haciendo trizas del poco orgullo que me quedaba, pero se quedó callado, mudo, y con los ojos muy abierto. Este había dado unos pasos hasta llegar al frente del caballete en donde pendía el trapo de limpieza de mis manos y pinceles. Y allí, con los ojos desorbitados al punto de caer, se hincó de rodillas, me miró con la boca abierta y balbuceó:
"Maestro, maestro Miguel Ángel, con esta pintura superas a Jackson Pollock... -y mirando al cielo levantó los brazos para decir fervorosamente-... Dios mío, te agradezco que me enviaras a un genio y sea yo quien lo descubriera".
Así, después, busqué quién era este bendito Jackson Pollock y sus pinturas, porque mi rudimentario y superficial conocimiento del arte empezaba y moría en los maestros clásicos, y encontré lo que jamás podré entender, pero sí respetar.

Uds. no van a creerlo, pero me dieron varios millones de dólares por el trapo sucio. Así, seguí pintando lo que me gustaba y expresaba algo para mi entender, pero con un máximo cuidado de guardar los lienzos de limpieza; los que periódicamente mi agente recogía para exponerlos y venderlos.

Era muy obvio que este Miguel Ángel de marras se aprovechaba del mercado que le ofrecía una moda, y pertenecía a esa gran masa de la población que no lograba percibir el universo subjetivo que nos rodea. Del que solo unos pocos, relativamente, pueden acceder y, por lo tanto, disfrutar verdaderamente. Algo así como lo eternizó Modigliani, mucho antes del boom de lo que hoy vemos en el arte plástico: "Cuando conozca tu alma pintaré tus ojos" o "¡Pinta lo que nadie ve!"

PS: Si les ha llamado la atención este tema les recomiendo ver la película: Pollock:

]]>
http://michaelangelobarnez.lacoctelera.net/post/2012/01/16/miguel-ngel-burronotty#comentarios
EL PLANETA IOK-1 http://michaelangelobarnez.lacoctelera.net/post/2011/07/23/el-planeta-iok-1 2011-07-23T16:35:54+00:00 La cabina de mando era espaciosa, contaba con tres únicos asientos ubicados frente a tres pantallas grandes que permitía ver el espacio sideral en la medida y cercanía que escogieran los que controlaban la nave. En ella estaban el comandante de vuelo y sus dos asistentes sentados a ambos lados de él. Además, a su alrededor, habían otras cinco personas que ejecutaban las órdenes impartidas por quienes guiaban la nave intergaláctica, además de prever lo concerniente a la seguridad y control efectivo de todos los mecanismos digitales de ella; el resto, lo controlaba las sofisticadas computadoras bio-robóticas
Hacía solo unos instantes que la nave había sido tele-transportada, desde un remoto planeta del sistema de la estrella: δ Orionis (Mintaka), de la constelación de Orión, ubicado a 915 años luz, hasta las proximidades del borde del sistema solar de la Tierra, en la brevedad de un segundo.
"Mira, allí está..." dijo Zeus, comandante en jefe de la nave, a sus asistentes, Poseidón y Hermes, apuntando a un planeta azul, el tercero en una fila de otros de diversos tamaños próximos a alinearse perfectamente.
"Que bella es..." exclamó Poseidón, verdaderamente emocionado.
"Tenía muchas ganas de verla nuevamente. Felizmente terminamos de preparar el proyecto Nuevo Génesis en el nuevo planeta de la más antigua galaxia del universo: IOK-1." Dijo Hermes.
"Estamos en el borde del sistema solar, ahora viajando a la velocidad de la luz... -Les interrumpió Zeus, y agregó-... cuando entremos al extremo de la órbita terrestre reduciremos nuevamente nuestra velocidad... y desde allí nos tomará menos de un minuto en llegar y entrar a la atmosfera terrestre".
Los asistentes pasaron las palmas de sus manos a escasos centímetros de una consola, respectivamente, y los ajustes del viaje quedaron programados.
"Llegaremos exactamente en el momento proyectado. La alineación del sistema solar con el centro de la Vía Láctea está por ocurrir", anunció Poseidón.
"¿Habrán algunos cambios o eventos cósmicos de último momento debido al fenómeno galáctico?" Preguntó Zeus.
"Lo que ocurra será muy leve y breve, solo afectará al clima y a la prolongación de las auroras boreales del norte hasta el ecuador. En realidad, el evento de la alineación lo hemos tomado solo como una referencia en el tiempo", respondió Hermes.
"¿Seguirán siendo tan destructivos la especie superior en la tierra?" comentó Zeus.
"Creo que sí. Su tecnología aunque rudimentaria es muy destructiva, pero lo sabremos definitivamente dentro de poco, cuando escaneemos el planeta... -y cambiando de tema, Poseidón anunció-... Estaremos entrando a la órbita terrestre con el solsticio de invierno, no creo que nos detecten sus radares... Vamos a reducir la velocidad... ahora".
"Hace poco sacrificaron a un emisario nuestro, creo que lo crucificaron..." comentó Zeus mientras miraba los controles de mando.
"Tres segundos para entrar a la atmosfera de la tierra..." Dijo Hermes a la vez que accionaba a la distancia un controlador del movimiento para evitar el cambio que se produciría por la entrada de la nave a la densa atmosfera a velocidad supersónica.
En el cielo se vio una gran explosión, como un relámpago y, a pesar que era de día, los continentes de Europa, áfrica y América se iluminaron aun más, escuchándose luego una gran explosión. La nave espacial había entrado a la atmósfera y había provocado tal evento, y esta siguió viajando como una bola luminosa alrededor de la tierra, de tal manera que todos sus habitantes pudieron verla.
Millones de personas de todas las razas, países y continentes se postraron de rodillas y pidieron perdón por sus pecados convencido de que el anunciado y tan esperado momento del fin del mundo había llegado.
"Allí, allí viene el ángel justiciero a separar a los justos de los pecadores..." Gritaban millones de asustados y fervorosos creyentes al mirar la radiante bola luminosa cruzar el cielo y provocar eventos catastróficos como terremotos, inundaciones y tsunamis, según el caso, a su paso.
"¡Oh, dios mío, sálvame, lleva mi alma contigo...!" gritaban millones de fieles al borde de la muerte, creyendo ver a los jinetes del apocalipsis en el cielo.
"Suficiente, eso es todo. Tenemos suficiente aura para el Proyecto Nuevo Génesis" anunció Zeus.
"Nos vamos, pero regresaremos en un nuevo alineamiento planetario" dijo Hermes.
"¿Seguirán creyendo que somos dioses?" preguntó con curiosidad Poseidón.
"No lo creo, porque han mejorado su tecnología y fuimos detectado por sus radares" sentenció Zeus.
Y así, tal como apareció la nave espacial, desapareció del cielo con un gran estruendo acompañado de destellos luminoso de todos los colores.
"Los extraños fenómenos y catástrofes sufridos por el alineamiento planetario, anunciados para el 22 de diciembre de 2012, han terminado..." anunciaron los científicos de las naciones más desarrolladas, a sabiendas que había sido un OVNI el que lo provocó. Y esta noticia, una vez pasada la alteración de la sobrecarga magnética, fue repetida para todo el mundo por la TV, radio y diarios.
"Dios nos ha perdonado y concedido una nueva oportunidad para mejorar..." Anunciaba el santo padre frente la presencia de miles de fieles congregados en la plaza, a pesar de no haber recibido ninguna comunicación de los visitantes.
Solo los "locos o chiflados" de siempre dijeron que el fenómeno experimentado había sido provocado por la visita de los extraterrestres en sus OVNI y que tenían pruebas, aunque desconocían los motivos de su visita... pero fueron muy pocos los que les creyeron.
Así, empezó la etapa del éxodo del hombre a su nuevo hogar: el planeta IOK-1, en la galaxia más remota del universo.
A la tierra solo le quedaban 50 años de existencia antes de su destrucción, no por una catástrofe natural ni castigo de dios sino por la misma mano del hombre... Pero los mismos seres que la cultivaron antes, hoy empezaban a mudarla, no los cuerpos sino las almas.

]]>
http://michaelangelobarnez.lacoctelera.net/post/2011/07/23/el-planeta-iok-1#comentarios
“QUIERO SENTIRTE MUY DENTRO DE MÍ” http://michaelangelobarnez.lacoctelera.net/post/2011/06/14/quiero-sentirte-muy-dentro-m 2011-06-14T03:56:36+00:00

"Entonces, te espero a cenar a las 8 p.m. Paul"
"Sí, querida Caroline, allí estaré. Llevaré un vino ¿Cuál prefieres, cariño?"
"Trae un White Zinfandel, ¿Si?"
"Claro, nos vemos esta noche"
Caroline colgó el auricular del teléfono de la sala y fue a la cocina. Allí revisó su recetario de comidas, desplazando su dedo índice por las hojas de este hasta que, esbozando una sonrisa, escogió una.
"Mmm... Pinchos con trozos de carne, rodajas de pimientos, tomates,
cebollas y champiñones... - murmuró y abrió la puerta de su refrigeradora para revisar lo que tenía allí de la receta-... Creo que esta será perfecta para la ocasión, solo me falta la carne."
Era las 6.00 p.m. cuando Caroline empezó a poner en orden lo necesario para preparar la cena. Cortó los vegetales y los amarinó en salsa de vinagre, sal y pimienta en un bol. Luego fue al balcón de su apartamento, y allí, en el BBQ grill, hizo una pila de carbón en medio de un trozo de tela empapada de kerosene y lo encendió.
"Son las seis y media... -pensaba Caroline-... suficiente tiempo para que encienda bien las brasas." Luego fue al comedor y arregló la mesa. Puso un candelabro, dos copas para vino y servilleta y cubiertos para uno.
Y se fue al dormitorio, a darse una ducha y arreglarse.
Paul miró su reloj mientras manejaba en la autopista, "Son las 7:30 p.m. si paro en una tienda cerca del apartamento de Caroline para comprar el vino... -pensaba-... llegaré puntual a la cena"
Hacía solo una semana que Paul había conocido a Caroline y esta noche sería su tercer encuentro con ella. En la primera, él la abordó en el Metro, cautivado por su extraña belleza y particular moda de vestir, al verla subir y cederle el asiento. Caroline era una mujer de tez muy blanca, de cabello negro natural o por la magia del tinte, de maquillaje rojo oscuro en los ojos boca y uñas, y vestida totalmente de negro. La segunda ocasión, fue en un café de estilo gótico, en donde ella era una más en medio de la gente y él era el que desentonaba vistiendo "raro" con su saco, camisa de cuello y corbata. A Paúl no le gustó la música-ruido que tocaba una banda en el escenario, y menos aún las obscenidades que gritaba con furia el vocalista de esta, pero él no había escogido el lugar ni estaba interesado en el estilo de esta, sino en Caroline. Allí, animado por la coquetería de ella, logró besarla, acariciar sus senos y tocar suavemente sus nalgas.
"Por favor, voy a llevar esto... " Dijo Paul al dependiente de la tienda, colocando las cosa que había escogido sobre la plataforma de la registradora.
Los productos fueron escaneados por el dependiente, que con una sonrisa maliciosa dijo: "Son $35.20 dólares, incluidos los impuestos" a la vez que envolvía la botella de vino con un papel protector y lo metía en una bolsa de plástico junto con la caja de condones que Paul había comprado"
A las 8:00 p.m. sonó el intercomunicador del apartamento de Caroline.
"Sube, querido" Paul oyó la voz sensual de Caroline a la vez que la puerta eléctrica de la entrada del condominio se habría.
"Mmm... Ya está caliente..." pensó Paul recordando la sensual voz de ella, mientras subía en el ascensor.
Ahora sonó el timbre musical, anunciando que Paul había llegado a la puerta del apartamento.
Caroline vestía una apretada malla transparente de encaje negro que la cubría desde el cuello a los tobillos, y encima, una bata larga del mismo estilo. Atuendo que acentuaba la voluptuosa figura que tenía.
Al abrirse la puerta, Paul quedó deslumbrado ante la inesperada visión erótica de Caroline, además de sentir el embriagante perfume de una mezcla de esencias de canela, sales y feromonas. Verla y olerla así, hizo que la imaginara como una diosa impúdica e inmediatamente su libido animal se posesionó de él.
Caroline, consciente del efecto causado, no perdió tiempo y avanzó, cogió la botella y le dio por primera vez un apasionado beso mojado, enviando la conciencia de Paul a las nubes del embeleso.
Paul se sintió conducido, entre besos y mordiscos, a la sala y luego sentado en el sillón, sin haber despegado sus labios de los de Caroline.
"Déjame poner el vino a enfriar, ya regreso" escuchó Paul, como en tinieblas.
Caroline llevó el vino a la refrigeradora, a la vez que desde lejos miró que el BBQ grill humeaba, y ya de regreso llevó dos copas de vino.
"Salud, querido Paul, esta noche será la mejor noche de tu vida, te lo prometo. Bebamos este vino especial que tiene más de cien años..."
Ambos bebieron el exquisito aunque extraño vino, que Paul, en un atisbo de conciencia, no pudo reconocer, pero le gustó.
Paul se sintió embriagado, dulcemente embriagado. No podía dejar de mirar la deseada figura de Caroline, quien se movía delante de él como invitándole a danzar un baile erótico, y creyó ver que la malla que cubría el cuerpo de Caroline desaparecía de su piel. Estaba embelesado y entre besos y caricias se sintió transportado entre las nubes a la cama de ella. Allí, escuchó a Caroline cuando le decía, mientras lo desnudaba: "Quiero sentirte muy dentro de mí, querido". Luego, entre tinieblas y destellos de luz de su consciencia, la vio cabalgar sobre él hasta que sintió experimentar la gloria del placer infinito, y tembló hasta que su consciencia se apagó.
Luego, Caroline ya arropada, fue al balcón, destapó el BBQ grill y colocó sobre las brasas dos alambres con rodajas de pimientos, tomates y champiñones uno, y el otro de pura carne.
"Este será un Pincho especial. El de la semana pasada, de corazón, no estuvo nada mal, pero este, tan grande, carnoso y jugoso me saciará totalmente. Querido Paul, ni te imaginabas que llegarías muy dentro de mí, y te recordaré por siempre." Pensaba mientras giraba los alambres de acero para evitar que el calor quemara la carne y los vegetales.
Minutos más tarde, sentada sola frente a la mesa y con un suculento plato y delicioso vino color rosa servido en una copa, brindó: "¡A tu salud, Paul.!" y sonrió.

]]>
http://michaelangelobarnez.lacoctelera.net/post/2011/06/14/quiero-sentirte-muy-dentro-m#comentarios
Ted Williams y el don de su voz. http://michaelangelobarnez.lacoctelera.net/post/2011/01/08/ted-williams-y-don-su-voz 2011-01-08T02:48:11+00:00

Creo que a lo largo de nuestra vida hemos tenido muchas oportunidades que hemos sabido aprovechar, sin embargo siempre buscamos muchas otras más. Pero eso no es el motivo de esta nota. En cambio quiero hablar de lo relacionado con aquellos que no la han tenido o, teniéndola, la han desperdiciaron.
Muchas veces hemos escuchado, y comprobado hasta la saciedad, que: "América es el País de las Oportunidades"... y esta historia es sino una más, la más reciente.
Se trata de Ted Williams, ciudadano americano, un "homeless" o mejor dicho: un desamparado mendigo, que llegó a esa situación luego de envolverse en el consumo y abuso de las drogas, el tabaco y alcohol, en su juventud, luego de haber estudiado radiotelefonía. No está demás, ni pecaría de moralista, afirmar que es muy difícil aprovechar las oportunidades que nos brinda la vida cuando estamos atrapados en una adicción.
Pero lo que quiero destacar aquí es que siempre existirán adversidades de diversas índoles, propias de cada individuo, más allá del presente anecdótico personaje, que debemos de superar.
A Ted le tocó levantarse del lodo de la drogadicción y limpiar su conciencia para poder pensar... y así, optar por vivir. Así, rehabilitado y batallando día a día por no recaer, salió a mendigar el pan de cada día o por la oportunidad, tan escasa por su condición-apariencia, de encontrar un empleo. Durante dos años de mantenerse limpio y sobrio de cualquier droga buscó como alimentarse y sobrevivir buscando el dólar de cada día en una esquina, a la salida o entradas de las autopistas. No creo que alguien en su condición pueda pensar en lograr el "Sueño Americano". Pero él sabía en el fondo de su alma que tenía un Don: Su VOZ... Cultivada en su juventud por los estudios de radiotelefonía que hizo con dedicación.
A nadie le gustaría llegar a la desgracia de ser un "homeless", dormir en Refugios Comunitarios, bajo los puentes o en cualquier rincón de algún tugurio, perdiendo la mínima privacidad y casi todo orgullo humano.
Ted estuvo así muchos años hasta que reaccionó. Ya rehabilitado de la drogadicción quizás hubiera pasado el resto de su vida, protegido por la magra seguridad social y mendigando en las esquinas de las carreteras aledañas a las ciudades, esperando recibir un dólar o una oportunidad de trabajo... Y la oportunidad llegó. No quiero equivocarme al afirmar que solo en América sea posible que sucedan estas cosas, pero la oportunidad llegó. Reporteros de una importante Cadena de Radio y Televisión fueron advertidos de la existencia de un homeless con VOZ extraordinaria mendigando en una esquina... y fueron a verlo... Su apariencia no importó... sino su Don.
La historia no termina allí, sino que se sigue desarrollando día a día, pero desde esa entrevista ya no será el mismo. La tan esperada oportunidad había llegado. Ahora Uds. pueden verlo y ESCUCHARLO, y tener su propia opinión.
Saludos.

]]>
http://michaelangelobarnez.lacoctelera.net/post/2011/01/08/ted-williams-y-don-su-voz#comentarios
LA LOTERÍA http://michaelangelobarnez.lacoctelera.net/post/2010/12/05/la-loter-a 2010-12-05T02:33:05+00:00 Juan estaba a punto de saltar al vacío desde una ventana del edificio "U.S. Bank Tower", de 73 pisos, en el Centro de Los Ángeles, California. A él le hubiera gustado llegar al punto más alto de la torre, pero los miembros del servicio de seguridad se lo habría impedido porque carecía del respectivo pase, aunque él en no estaba dispuesto a forzar ninguna situación que pudiera poner en riesgo el objetivo que se había propuesto esa mañana: Quitarse la vida.
¿Pero, porqué un hombre sano, empresario establecido por casi una vida y con una hermosa familia de esposa y dos hijos ya profesionales, había llegado a esa situación?
La familia Díaz de la Romagna era un modelo de matrimonio para quienes tuvieron la oportunidad de conocerlos. Él era un hombre honesto, sincero y muy severo, que había sabido llevar adelante con éxito a su familia y empresa hasta conseguir el sueño americano. Quizás un tanto autoritario, pero lo suficiente como para ser un líder en todos los aspectos de la vida. Ella, María, era el ejemplo de la esposa fiel, fina, amable, devota del sagrado corazón y, principalmente, sumisa colaboradora de las decisiones de su marido. Además de los dos, hijo e hija, que ya se habían casado y dejado la casa.
Los Diaz de la Romagna se habían fotografiado no hacía mucho, en la privacidad de su sala, por el aniversario de sus 25 años de matrimonio. Realmente la fotografía era una obra de arte que ahorraba más de mil palabras en definir y describir a la familia, porque ella reflejaba la estable posición social y económica de la familia.
¿Entonces, por qué? ¿Dinero? No les urgía. ¿Salud? Ninguno de ellos estaba en una situación fuera de lo corriente. ¿La Fidelidad? Jamás había sido un problema.
¿Entonces?
"Amor, nunca hemos comprado la lotería. Cómprame una, ¿sí?" dijo María a su marido, con la peculiar coquetería que la había acompañado toda la vida, al salir del supermercado.
"¡Eh, son puras tontería, si quieres dinero te lo doy!" le respondió con el mismo estilo de toda una vida, cuando consideraba que algo no valía la pena. Y fue a traer el Van del parqueadero para cargar las cosas que habían comprado. Momento que aprovecho María para hacer algo por primera vez en su vida contradictorio a la voluntad de su marido, retroceder unos metros y comprar un ticket de la lotería, la que guardó discretamente. Cuando llegó el Van los empleados cargaron los paquetes y luego la pareja se marchó rumbo a casa.
Pasaron los días y la lotería se jugó. Esta vez eran un pozo acumulado de 100 horrorosos millones de dólares los que la lotería sorteó como primer premio... y María los había ganado. Claro que no le darían todo. El Estado de California y el Gobierno Federal y otros gastos administrativos se llevarían casi la mitad y a María solo le tocaría unos pobres 60 millones. "Shit... Son 60 millones de dólares," murmuró María regocijándose en el alma.
"¡¡¡Cariño!!! ¡¡¡Nos sacamos la lotería!!!" le gritó María a su marido apenas lo vio el lunes, cuando regresó del trabajo.
Juan no explotó de alegría, solo sonrió y dijo, "Déjame llamar por teléfono a mi amigo, el administrador de banco, para hacer los arreglos del cobro. Esto no lo podemos hacer públicamente". Claro, él, Juan, era el líder y estaba mucho más adelante que todos.
Tener tamaña cantidad de dinero, de pronto, de la noche a la mañana, en un abrir y cerrar de ojos, sin pasar por el proceso de ir acumulando tamaña cantidad... trastorna la vida familiar y personal de cualquiera. Los Díaz de la Romagna no serían la excepción.
"¿Ok, Juan, en cuál de tus cuentas quieres hacer el depósito?" le preguntó su amigo, el director del Banco.
"El cobro será anónimo, ¿No es cierto?" reiteró Juan su pedido.
"Sí. Nosotros cobramos a nombre del banco y luego hacemos el depósito en una de tus cuenta, en la más completa reserva."
"Entonces divide el depósito en mis cuentas de ahorro, personal y familiar, en la cuenta corriente, y el de depósito a plazo fijo, así..." estaba ordenando Juan, pero no pudo terminar.
"¡NO!" dijo María escuetamente, y ambos hombres la miraron estupefactos por su negativa intervención.
"En realidad ya lo hice... En otro banco... Lamento mucho haber esperado este momento para decirlo." Terminó María de hablar, se puso de pie y se retiró del banco.
La mente de Juan se nubló como resultado del caos que había provocado la decisión de su sumisa esposa, y que ahora le generaba un millón de ideas contradictorias entre sí. Caos mental que duró mucho tiempo y se exteriorizó en un mutismo total.
Juan manejó de regreso a casa en silencio, que María no tuvo reparos en romper encendiendo la radio del Van. Una vez en casa Juan se sentó frente al televisor, lo encendió y allí se quedó las siguientes 24 horas. María, en cambio, se dio un baño de agua tibia para quitarse el estrés por el que había estado desde el momento en que había hecho el depósito a espaldas de su esposo, por decisión propia. Luego salió, no estaba dispuesta a mirar a su marido, hecho un zombi, delante de la tele.
La discusión llegó al día siguiente. La pareja se dijo lo que en 25 años de matrimonio no se había dicho. Cosas feas, muy feas. Increíblemente no se habló del dinero. En cambio fue María la que le reclamó a Juan "el haber vivido aplastada por 25 años por tu totalitarismo" le reclamó desde los orgasmos fingidos hasta el último capricho negado que le había pedido, el de gastar un cochino dólar en un ticket de la lotería.
"Toda la vida se ha hecho lo que tu querías... Ni siquiera me dejaste ponerles el nombre a mis hijos... Aquí, en esta casa, solo existes tú, tú y tú. Pero esto se acabó, y el NO que escuchaste en el banco debí haberlo dicho antes de casarme contigo!"
Juan quizás hubiera soportado todos los reclamos que su mujer le decía, como empresario sabía que todo era negociable y como optimista emprendedor, lo principal sería cómo salir del problema para vivir sus años dorados venideros como pareja... Pero las últimas palabras de su adorada María... lo destruyeron... Sin remedio.
María no soportó ver a su marido pasar días sentado en el sofá mirando un televisor que realmente no miraba, sin asearse, comer a cualquier hora, abandonar la empresa y peor aún, ensuciarse en el baño peor que... un animal. Llamó a sus hijos, los convenció con algunos millones que encargaran de él y se marchó.
Sus hijos hicieron lo indecible para que su padre reaccionara pero fue en vano. Hasta que un día, cuando los vecinos se quejaron del estado deplorable situación que tenía Juan y la casa, es que Juan aceptó ir en busca de ayuda.
Esa mañana se aseó, se afeitó una barba crecida de meses y se puso su mejor traje. Pero no fue al doctor sino al edificio de "U.S. Bank Tower".
Pobre Juan, fue una víctima más del machismo de una época. De no haber sido por la chispa de rebeldía que provocó los millones en María, ella hubiera seguido siendo el ejemplo de la esposa fiel, fina, amable, devota del sagrado corazón y, principalmente, sumisa colaboradora de las decisiones de su marido... condenada a seguir siendo una víctima, desde su nacimiento, hasta el fin de sus días.

]]>
http://michaelangelobarnez.lacoctelera.net/post/2010/12/05/la-loter-a#comentarios
El joven Mario Vargas Llosa y su Premio Nobel póstumo. http://michaelangelobarnez.lacoctelera.net/post/2010/11/12/el-joven-mario-vargas-llosa-y-su-premio-nobel-postumo 2010-11-12T15:49:39+00:00

Es indudable que al joven, talentoso y rebelde, Mario Vargas Llosa, le hayan concedido el Premio Nobel de Literatura 2010 después de casi 50 años de haber escrito su novela, La Ciudad de los Perros, por la cual lo premiaron debido al merito literario que esta demostraba.
El joven Vargas Llosa, junto con Cortázar y Gabriel García Márquez, además de Carlos Fuentes, fue parte de una generación de escritores que revolucionaron la literatura latinoamericana de entonces y abrieron una época con nombre propio. De la misma manera como las condiciones sociales de América Latina de los 50's, de explotación Imperialista que la sumía en la más profunda miseria económica y política, provocando insurrecciones y levantamientos populares que desembocaron en el triunfo de la Revolución Cubana, sirvió de caldo de cultivo para que germinara el espíritu revolucionario en muchos jóvenes intelectuales en los más amplios aspectos.
Caldo de cultivo que permitió a Llosa, Cortázar, García Marques y Carlos fuentes escribir sus mejores obras, de sus vidas y época, que aun palpitan. La Cuidad y los Perros (1962), Rayuelas (1963), Cien Años de Soledad (1967) y "La muerte de Artemio Cruz" (1962), respectivamente, fueron las novelas que brillaron en aquella la vitrina literaria del Boom Latinoamericano que crearon. Y si no todas sus novelas eran explícitamente políticas, en cambio sus declaraciones de principios, sí, lo que los ubicaban en el área de los intelectuales de izquierda, rebeldes al status quo impuesto por las dictaduras civiles o militares. Sus declaraciones fueron de apoyo a Fidel y la Revolución Cubana y de condena al Imperialismo norteamericano por explotador, intervencionista y promotor de dictaduras oligárquicas. Fueron tenaces defensores de los Derechos Humanos y Libertades Democráticas, sin endosarlas a mercantilismo liberal. Hasta que el joven Mario Vargas Llosa, luego de escribir La Casa Verde (1965) y Conversación en la Catedral (1969), muere, siendo reemplazado por un engendro, con todas virtudes literarias técnicas del origina, que reniega de todas aquellas ideas de su juventud rebelde. De allí en adelante apoyó la causa del liberalismo, y si se trataba de la defensa de los derechos humanos y libertades democráticas estas tendrían que estar enmarcado en el mercantilismo. Últimamente se vio envuelto en la más baja y ruin campaña contra el régimen democrático de Venezuela del presidente Hugo Chávez. Fue protagonista de un vergonzosos "escándalo" en el aeropuerto de caracas, 2009, a sabiendas de su falsedad, por la derecha venezolana. Indudablemente, el joven Mario había muerto hacía mucho tiempo.
Pero, ¿Esa duplicidad de identidades en el tiempo podría justificar que no se reconozca el valor literario del joven Llosa? No, creo que no. No sería lo justo. Lo escrito por el engendro del notable joven autor nunca fue superior al original y autentico, porque hasta hoy no ha podido hacer algo que lo supere o, por lo menos, se acerque a su obra, al contrario se ha allanado al nada criticable mercantilismo del BestSeller. Por eso se premió al joven Mario Vargas Llosa... al de "La Ciudad y los Perros", aunque el cadáver tuvo la desfachatez de aceptarlo... y cobrar el millón de dólares.

]]>
http://michaelangelobarnez.lacoctelera.net/post/2010/11/12/el-joven-mario-vargas-llosa-y-su-premio-nobel-postumo#comentarios
Estoy hasta el c... http://michaelangelobarnez.lacoctelera.net/post/2010/10/20/estoy-hasta-c 2010-10-20T14:11:21+00:00 MICHAELANGELO BARNEZ
Vaya manera de empezar este entuerto literario, dizque narrativo, nada menos y a su altura, con un improperio. Cuando decimos, si es que alguno lo ha dicho, o escuchado: "estoy hasta el culo", significa muchas cosas que se resumiría en una sola: "Estar Jodido". ¿Más explicaciones? Váyanse a la... biblioteca, o mejor sigan leyendo.
Cuando dije lo que dije, quise decir exactamente eso. Porque confieso que no tengo espíritu de político del tercer, o cualquier mundo. Que dice y se desdice en cada palabra que se le escapa por la boca o por su no menos pestilente opuesto. Que jura no haber dicho lo que dijo, o peor aún, que lo que dijo no fue lo que escucharon o publicaron... y así hasta el infinito.
Muchas veces en mi vida he dicho, o simplemente pensado, haber estado hasta el culo, cuando me encontraba fastidiado de algo o ante un problema sin aparente solución, en el que me ahogaba, que luego resolvía satisfactoriamente, de una manera real o como consuelo.
No es mi intención detallar esos cruciales momentos de mi vida, pero por lo menos quiero mencionar el primero que recuerdo de cuando era muy niño, de siete años aproximadamente, cuando estuve parado por espacio de media hora frente a la puerta de mi casa, totalmente inmóvil, la que no me atrevía a llamar por temor al castigo, ya que había salido sin permiso. Problema que luego se solucionó cuando, oh sorpresa, mis padres llegaron y pensaron que se me había cerrado la puerta por casualidad, y me colmaron de besos. Suerte ¿no?
Pero ahora es diferente, a mis 63 años de edad, estoy realmente hasta el culo, totalmente inmóvil, ante una puerta que no deseo llamar y menos entrar: La Sala de Operaciones. ¿Vendrán mis padres, como en la primera vez? No. Definitivamente, no, porque ellos ya se fueron para no volver.
Hasta hace pocos meses pensé, o creí, que yo era indestructible. Rocanroleaba como un adolecente, corría tres kilómetros diarios, "subía al árbol" tres veces a la semana para satisfacción de mi mujer, además de tener la buena costumbre de ser "ratón de un solo hueco"; comía de todo y bien, remojaba mi espíritu con un buen vino; y hacía muchos años, unos 30, que había dejado de fumar. Quiero confesar que por el ejemplo recibido de mi mujer practicaba el chequeo médico preventivo e iba al doctor cada cumpleaños a que me hagan una revisión general, aún sintiéndome como Supermán. Hasta que un día me sentí mal y fui a ver al matasanos de la familia.
En realidad, fue él y su pandilla los que me vieron. Revisaron mi impecable historia de salud y aún así, ordenaron una serie de análisis, radiografías y tomografías que, de no haber sido por el interés de mi salud, las calificaría como violatorias.
¡Dios mío! La pandilla me agarró peor que a una estrella porno insaciable. Y mi orgullo machista, es decir mi culito, fue mancillado, y además tuve que pagar y decir gracias.
Así, me dijeron: ponte para arriba, para abajo, voltéate, agáchate, agárrate los cachetes y ábretelos, ciérralo, tose, no respires, respira, no te muevas.
Pero, bueno fuera que solo hubieran sido palabras. No, además me hicieron beber sustancia que en mi sano juicio jamás hubiera aceptado. Y peor aún, si hablamos de los aparatos que me introdujeron, por delante y atrás, por decirlo decentemente.
Yo adivino que Uds. han visto las llamadas películas XXX. Bueno, lo que yo vi, o me hicieron ver, fue más allá de eso, más allá del la barrera de lo explicito. Fue XXXXXX.... ¿Por qué? Veamos.
Porque mi pipí tampoco se salvó por más que se mantuvo calladito y escondido en su capullo, y lo despertaron. Le dieron un par de cachetadas, lo agarraron sin asco del cuello, como a un malhechor, y me hicieron una cistoscopia. Así, vi las paredes de mi vejiga, ya se imaginan por donde metieron la cámara de TV, ¿no?, y encontraron que estaba limpias de tumores o escoriaciones, aunque un poco irritada en una zona vesical. En conclusión, estaba en perfecto estado, con una próstata buena y no había señales de cáncer.
La "Estrella Mustia" no se salvó por más que apretó. Por allí metieron otra cámara TV que trataban de esconder a mi vista, pero que por un descuido de la enfermera logré ver y constatar que era más grande que la del burro. Me drogaron para que no sintiera nada, carajo, la que me perdí, aunque pude ver todo el show XXXXXX. Mi Colon, así, sin acento, estaba limpio, hermoso, libre de tumores o llagas, es decir no había señales de cáncer.
"¿Entonces, doctorcito, papito lindo?" le dije esperando lo peor.
"Su colon está en perfecto estado... Pero tiene divertículos". Me dijo el Doc.
"¿Qué, mi culo es divertido, cómo se atreve doctor?"
"No, ja, ja, ja... Es decir, que existen ciertas bolsas, llamadas divertículos, que pueden traer complicaciones. Y parece que una de ellas se ha pegado a la vejiga creando una fistula".
"Ya, ya, ya... ¿Y cuál es el tratamiento, doctor?"
"No hay tratamiento, solo queda la cirugía". Me contestó el doc. frotándose las manos y con una malsana risita en los labios.
"Holy shit, ahora sí estoy literalmente hasta el culo" pensé.
Por eso, ahora estoy como cuando era muy niño, cuando estuve parado por espacio de media hora frente a la puerta de mi casa, totalmente inmóvil frente a la sala de operaciones, a la que no me atrevo a entrar por temor a no despertar.
¿Vendrá mis padres esta vez?
Y todo esto, por la salud y la alegría de vivir unos años más... Veremos qué pasa.
Hasta pronto amigos.

]]>
http://michaelangelobarnez.lacoctelera.net/post/2010/10/20/estoy-hasta-c#comentarios