Hace unos meses, cuando diseñaba esta pag. o Blog, me pidieron que colocara un mensaje que la identificara, y como en esos momentos estaba en boga la canción “Wake me up when September ends”, del grupo Green Day, se me ocurrió usar la traducción de “Despiértame cuando termine septiembre”. La canción me gustaba bastante, por la letra y melodia,y hoy ha quedado asociada a un evento muy importante de cuando estaba con mi familia en Long Beach, California. Mi hijo Miguel Ángel Júnior se casaba por Civil con su novia del High School, Crystal.
Hace unos días recibí una noticia, vía Email, acompañada de hermosas fotos anunciándome la venida de una nueva criatura, fruto del amor que la joven pareja se profesan. Sólo lleva cuatro meses de gestación y ya tiene un nombre, AnaKalia Renee, y muchas ganas de salir a correr por este valle de lagrimas. Aunque por ahora sólo patea y se contorsiona dentro del vientre de su amorosa madre.
Hoy, en Lima, al ver las fotos y volver a oír la canción, la letra de ésta adquirió mayor significado para mí. Por unos momentos mi imaginación me sacó del mundo que me rodeaba y me llevó devuelta al pasado, y en la nostalgia recordé pasajes de mi vida.
Summer has come and passed
The innocent can never last
Wake me up when September ends.
“El verano vino y pasó...” decía la canción anunciando su intención de sintetizar el circulo de la vida en versos y melodía... y lo logró.
Recordé cuando terminaba mi adolescencia, despidiéndome del colegio y de otras cosas mas en medio de fiestas y chicas, y reviví el momento cuando conocí a quien luego sería mi esposa... Y asocié ese momento con la vida de mi hijo y su novia.
as my memory rests
but never forgets what I lost
wake me up when September ends.
Sí, “Así como mi memoria reposa pero nunca olvida lo que perdí...” es que llevo un sentimiento de nostalgia, quizás por cosas que debí hacer o talvez por el deseo imposible de querer volver al pasado y hacerlas nuevamente de una manera diferente... Quién sabe, pero el sentimiento de tristeza me envolvió.
Recordé el nacimiento de Miguel Júnior, sus primeros pasos, su niñez, sus años de escuela y sus juegos en el diamante del campo de Baseball de Long Beach, a quince minutos de donde vivíamos, con sus amigos del distrito. Campo ubicado a sólo unas cuadras de la casa en donde vive ahora con su esposa, y que la vuelta de la rueda de la vida lo ha llevado a ese mismo lugar.
Júnior es mi hijo menor, de los tres que tengo, y verlo casado y a punto de ser padre me produce una mezcla de emociones y sentimientos. Estoy feliz de que empiece una nueva etapa de la vida con un matrimonio que a todas luces promete ser para toda la vida. También tengo la sensación de haber cumplido como padre, mas allá de profesiones y herencias materiales, porque es un buen hombre y el aprecio que recibe de su entorno familiar y amical es el resultado de la formación que le dimos en el hogar.
Sin embargo, esta misma sensación del deber cumplido está mezclado con el de la tristeza de recuerdo de la perdida de mis padres.
like my fathers come to pass
seven years has gone so fast
wake me up when September ends.
Y el verso de “Así como mis padres vinieron para irse...” me golpeó ante la dura realidad de que todos estamos de paso y en algún momento su mamá y yo nos habremos ido... Doloroso, muy doloroso el imaginar dejar a sus hijos atrás para iniciar un viaje sin retorno a un universo que no conocemos pero que sabemos que existe y en donde encontraremos a quienes se fueron antes que nosotros... Al menos ese será nuestro ticket de consuelo en el debido momento de nuestra partida.
Pero hoy estamos aquí para gozar de la vida juntos a los hijos y nietos, que es lo que mas valoramos de todo lo que tenemos. Casas, autos, joyas, dinero en el banco, todo... todo, si lo tuvieramos, lo daríamos a cambio de la salud y la vida de los nuestros. Así nos educaron nuestros padres desde que nacimos, después de inmigrar desde la sierra a la gran capital: Lima. Así educamos a nuestros hijos desde antes que inmigráramos al gran país del norte, hace 25 años, para vivir en un apacible barrio de clase media en Long Beach-California, dejando amigos y familiares, es decir media vida atrás, mientras nuestro país se debatía en la peor crisis económica y moral, y azotada por el flagelo de la desesperación política: el terrorismo... Con la única intención de darles una vida mejor a nuestros hijos.
Pero una nueva criatura viene...
ring out the bells again
like we did when spring began
wake me up when September ends.
Sí. “Que repiquen las campanas otra vez... como lo hicimos cuando la primavera empezó...” porque la vida nunca se acaba, sino empieza en cada nuevo ser que nace. Vi nacer a mis hijos, y ahora que veo a mis nietos crecer, los veo a ellos repetir el ciclo, y comprobar la reencarnación de parte de sus genes en sus hijos... De la misma manera como yo los llevo de los míos.
Claro que la vida tiene grandes dificultades...
here comes the rain again
falling from the stars
drenched in my pain again
becoming who we are.
Y si llueve para ahogarnos en nuestras penas no olvidemos que ésta viene del cielo... desde donde todos venimos.
Por eso “Wake me up when September ends” para disfrutar de la gloriosa primavera que la vida me ha dado.
AnaKalia, te esperamos en diciembre... Hasta pronto.
Visite: http://miguelbranez.spaces.live.com y disfrute de la musica y fotos que acompañan a la nota.

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