"PARA EL BIENESTAR GENERAL... Y LA SALUD MUNDIAL..."
Quienes han vivido lo suficiente; Quienes han crecido, hecho adultos, profesionales, padres de familia y hoy abuelos de una novísima generación, aun inconsciente del siglo XXI que le ha tocado vivir, conocieron muy de cerca lo que fue la Guerra Fría. Como parte de ellos no puedo evitar la evocación de recuerdos de terribles historia que escuché en la radio a fines de los años 50’s y principio de los 60’s cuando aun era niño. Historias que aparentaban ser de aventura y de espías, que se filtraba en los horarios de otros programas realmente infantiles de historias fantásticas.
Claro que, tan pronto como llegué a la adolescencia y descubrí el tramposo significado de la palabra “política”, comprendí el real mensaje de aquellas terrible historias que se contaban acerca de un oscuro y muy lejano país, Rusia, y de las maldades de su Imperio del mal, el Comunismo. Aprendí desde muy niño, gracias a esas narraciones dramatizadas, que algún día vendrían los malos ha invadir nuestro país, ha quitarnos la democracia y la libertad en la que vivíamos, o lo que era peor aun, que los malvados rojos nos bombardearían con sus poderosas bombas nucleares, a nosotros y a nuestros indefensos amigos quienes eran conocidos como países del “mundo libre”. Felizmente el mal augurio jamás se cumplió. Aunque fue aterrador ver en la vida real, una vez que el cuento terminaba, como se construían sótanos que nos protegieran de la devastación nuclear y a mis padres almacenar y renovar periódicamente alimentos para tan desdichado caso.
Aun han quedado gravado en mis recuerdos pasajes de aquel programa radial en donde se contaban lo terrible que era un gobierno, que por un supuesto bienestar de una mayoría se perseguía y torturaba a quienes la criticaban. Se decía que aquel Estado le quitaba los hijos a sus padres para educarlos en escuelas especiales en donde tendrían de todo menos la relación afectiva entre padres-hijos o entre hermanos, y realmente me era aterradora que esa posibilidad se diera en mi caso, porque quería a mis padres como a nadie mas en el mundo y el solo hecho de dejarlos desde muy niño me producían pesadillas.
Pero eso no era todo, la traumática historia continuaba en una dramatización perfecta en donde se usaban voces de adultos y niños de tal manera que para mentes infantiles, como la mía y en el más amplio sentido de la palabra, las historias eran absolutamente reales, como si las estuviéramos escuchando directamente de sus verdaderos protagonistas en el momento que ocurrían, de boca de las mismísimas victimas y héroes de cada uno de sus capítulos.
Uno de los episodios que quedó marcado en mi recuerdo fue la historia acerca de un niño que estudiaba en aquella macabra escuela del Estado Comunista. A este niño el Estado se lo habían llevado desde muy pequeño y sólo retornaba a casa por cortos periodos y en contadas ocasiones del año, una de esas era en la celebración del “Día del Trabajo”.
Lo particular de esta historia fue que en una de esas oportunidades, cuando el niño regresa a casa y se queda por unos días, descubre por casualidad que sus padres pertenecían al movimiento clandestino de resistencia contra el comunismo. Asombrado e incrédulo de tan semejante traición, espió a su padre y a los amigos de éste durante los siguientes días cuando en la penumbra de la noche realizaban sus secretas reuniones.
De regreso a la escuela el niño comunica a su profesor de su descubrimiento sin ningún reparo en comprometer a sus padres en una acusación cuyo castigo se pagaba con la vida. Las autoridades de la escuela, todos ellos despiadados militantes del Partido Comunista y miembros de la tenebrosa KGB, enviaron al niño de regreso a casa esta vez acompañado de otro, un poco mayor en edad y rango en el partido, con la tarea de reunir pruebas para desbaratar aquella célula clandestina de traidores y sus contactos.
Los niños cumplieron su misión, y los traidores y sus contactos fueron apresados. La historia narró con lujo de detalles las torturas por las que tuvieron que pasar aquellos mártires de la democracia y la libertad, y cómo la fuerza moral de estos evitó que denuncien a otros de sus compañeros de la resistencia.
Meses después los traidores fueron fusilados en la misma escuela en donde estudiaban los niños que los denunciaron, y estos a su vez fueron premiados, delante de todos sus compañeros, con la medalla Stalin por su lealtad al Estado Comunista, sólo minutos antes de que el pelotón de fusilamiento disparara en contra de sus indefensas victimas.
Recuerdo que quedé consternado con tal relato y mi reacción, ahora lo sé, no fue dentro de la esperada y maniquea opción que se planteaban los que producían el programa radial, sino que mi propia moraleja fue el de valorar la lealtad para con los míos y mis amigos cualquiera que fuese la situación.
Y así, días tras días programas radiales tras programas radiales, transmitidas entre las aventuras del Ratón Mikey, Superman, Tarzan y otros como Las Aventuras del Capitán América y los cuentos del Tío Sam en la era dorada de la radio, que escuchaba como hipnotizado por aquellas terribles historias que creí reales.
¿Historias verdaderas o falsas? No es el tema, ni el punto que motiva esta nota, sino el resultado particular, que además de otras experiencias tuvieron la virtud de crear en mí, una conciencia respetuosa de la libertad y la democracia, pero más aun, la de la lealtad para con los propios y amigos, y principalmente con los indefensos, con los mas débiles, pobres y desamparados cuando son atacados por un inmenso poder abusivo que no respeta los derechos humanos de nadie.
Claro que hubo acontecimientos muy importantes en la historia que me enseñaron mucho y redondearon lo aprendido en los libros, entre ellos están la lucha por las Libertades y Derechos Civiles en América, el triunfo de la Revolución Cubana, el asesinato de los Hnos. Kennedy, la nefasta Guerra de Vietnam y el movimiento de protesta en contra de ella; e increíblemente el Festival de música Woodstock, todos en la década de los 60’s; luego, mucho más tarde, la caída del Muro de Berlín junto con el Comunismo a fines de los 80’s y el fin de la Guerra Fría... Todo esto quedó con una apariencia de que fueron hechos del pasado y enterrados en el olvido debido a que habían sido ya superados.
Pero lo triste y desagradable de hoy es que desde que la Administración Bush dirige la Casa Blanca, estos parecen empeñados en un regreso al pasado, colonial y de la Guerra Fría, y a adoptar todos vicios que un día se los imputó a los malvados maniquís comunistas. Aunque de lo que sí estoy muy convencido es que Mister George W. Bush escuchó las mismas terribles historia que les antes y que tuvieron la virtud, o fatalidad, de crearle el esquema mental que hoy controla sus decisiones.
Se suponía, al menos en la teoría, que el liberalismo económico significaba un avance de las relaciones de dominación entre países ricos y pobres. Sin embargo hoy el Ejercito Americano se encuentra empantanado en una guerra de ocupación en el Medio-Este, típica conducta del colonialismo, sin solución a la vista e imposible de ganar.
Se suponía, con lo mejor de nuestra buena fe occidental y cristiana, que aquel Muro de Berlín, conocido también como el “Muro de la Vergüenza”, fue destruida para siempre con la absoluta certeza de que jamás se erigiría otra entre pueblos civilizados que se guiaran por el respeto a los Derechos Humanos. Sin embargo la Administración Bush envió un proyecto de construcción de otro “Muro de la Vergüenza”, muchísimo más grande que el que fue en Berlín, en su frontera sur con México. Y cuya mayoría Republicana apoyó en el Congreso.
Se suponía, con toda muestra fibra de hombres y mujeres de buena voluntad, que las torturas y ejecuciones sumarias, es decir sin juicio alguno, estaban condenadas por toda la Comunidad Internacional, y se las consideraban practicas repugnantes, expresiones de un pasado ya superado. Sin embargo a la Administración Bush no le bastó ejercerlas directamente en las cárceles de su colonia de turno, y en la de la Base Militar de Guantánamo, sino que su cinismo fue acorde con su escasez mental y buscó lo “imposible”: Hacerla legal. Lo triste es que lo logró cuando en el Congreso su mayoría Republicana la aprobó.
Y mucho peor aun, cuando suponíamos que América era el paladín de la defensa de los derechos Humanos en el mundo y respetuosa de las Naciones Unidas... “El gobierno norteamericano se ha manifestado en reiteradas ocasiones en contra de la Corte Penal Internacional (CPI, org. de las Naciones Unidas). En el pasado mes de mayo la Administración Bush adoptó una medida diplomática sin precedentes al retirar su firma del acuerdo para la creación de la Corte. En los meses de junio y julio, oficiales norteamericanos presionaron para que el Consejo de Seguridad de la ONU adopte una resolución que permita excluir de la jurisdicción de la Corte a los participantes en operaciones de paz de este organismo internacional.” Sic. Human Rights Watch. Lo que significa que legalmente los miembros de la Adm. Bush y el Pentágono no podrán ser juzgados por ningún crimen de Lesa Humanidad cometido, no en una Corte Internacional ni en una Corte en los Estados Unidos.
Pero nunca todo esta perdido, así, aunque los últimos logros de la Administración Bush en el congreso avergüenzan a todo el pueblo americano, surge una luz en la oscuridad. El sucio juego de la mascara de Halloween de la “guerra contra el terrorismo” usada por la Adm. Bush a dejado de atemorizar a la mayoría del pueblo, y el “trick or treat” ya no funciona, y tomado distancia. Hoy el 75% de Americanos le ha dicho NO a Bush y a su séquito en las encuestas realizadas al respecto... Como buenos demócratas esperemos que el gran cambio se refleje en las próximas elecciones congresales de Noviembre, para el bienestar general... y la salud mundial... Visitar: http://laguerrasanta.spaces.live.com para ver la exp. de fotos de Halloween y oir musica.

